Alimentación y alto rendimiento: lo que podemos aprender de la nutrición de la Selección Española

Cuando hablamos de deporte de élite, solemos pensar en entrenamiento, preparación física, descanso o estrategia. Sin embargo, hay otro factor que se trabaja cada vez con mayor precisión: la alimentación.

Durante el Mundial de 2026, la nutrición de la Selección Española de fútbol ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que conocemos bien en MioBio: comer bien no consiste únicamente en elegir alimentos saludables, sino en adaptar la alimentación al deportista, al esfuerzo que va a realizar y al momento de la competición.

 

Cada comida tiene un objetivo

La nutricionista deportiva Toscana Viar, responsable de la planificación nutricional de la Selección Española, explica cómo los menús se adaptan a las necesidades individuales de los futbolistas.

Detrás de cada elección existe una finalidad concreta: disponer de energía suficiente, favorecer la recuperación, proteger la masa muscular, facilitar la digestión o garantizar que el jugador llegue al partido en las mejores condiciones posibles.

Y aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de la nutrición aplicada al deporte: no existe un menú perfecto para todo el mundo ni para cualquier momento.

 

Hidratos de carbono: combustible para competir

Uno de los platos que ha ganado protagonismo entre los internacionales españoles es la pasta carbonara.

Más allá de que guste a los jugadores, su presencia responde también a criterios nutricionales. La pasta proporciona hidratos de carbono que contribuyen a recuperar y completar las reservas de glucógeno, fundamentales ante esfuerzos de alta intensidad como los que exige el fútbol profesional.

Lo mismo sucede con otro de los clásicos de la concentración: el arroz con leche, especialmente presente en la noche previa a los encuentros.

En determinados contextos deportivos, alimentos cotidianos y reconocibles pueden convertirse en grandes aliados cuando se utilizan en la cantidad, combinación y momento adecuados.

 

Proteína y digestibilidad antes de competir

El día de partido cambian nuevamente las prioridades.

Preparaciones sencillas como el pollo con soja permiten incorporar proteínas de calidad mediante platos relativamente ligeros y adaptados a las horas previas a la competición.

Esta idea resulta especialmente importante. En nutrición deportiva no basta con preguntarnos qué come un deportista. También debemos preguntarnos cuándo lo come, cuánto necesita y qué actividad realizará después.

 

¿Pasta o arroz para desayunar? En alto rendimiento, puede tener sentido

Otro ejemplo interesante aparece cuando los partidos se disputan a mediodía.

En estas situaciones, algunos jugadores pueden desayunar alimentos que habitualmente asociamos con una comida o una cena, como pasta, arroz o pollo.

¿Por qué?

Porque el organismo no entiende de convenciones gastronómicas. Si la competición obliga a adelantar horarios, la planificación nutricional debe hacerlo también.

El objetivo es que el deportista llegue al calentamiento y posteriormente al partido con sus necesidades energéticas cubiertas, evitando al mismo tiempo digestiones pesadas o una ingesta demasiado próxima al esfuerzo.

 

Personalización: una de las claves de la nutrición deportiva

Probablemente, esta sea una de las principales enseñanzas que podemos extraer del trabajo nutricional realizado con deportistas profesionales.

La alimentación debe adaptarse a la persona y al contexto.

Dos jugadores del mismo equipo pueden tener necesidades diferentes debido a su composición corporal, posición, minutos de competición, carga de entrenamiento, tolerancia digestiva, preferencias alimentarias o necesidades energéticas.

Por eso, la nutrición deportiva moderna se aleja cada vez más de soluciones universales y avanza hacia modelos personalizados.

 

La alta cocina deportiva no tiene por qué ser complicada

También resulta interesante comprobar que muchos de los alimentos utilizados en el máximo nivel son perfectamente reconocibles: pasta, arroz, pollo, huevos, queso, fruta o incluso productos tradicionales como el jamón ibérico.

El verdadero valor no reside necesariamente en recurrir a ingredientes sofisticados.

Está en seleccionar correctamente los alimentos, controlar las cantidades, garantizar su calidad, combinarlos adecuadamente y servirlos en el momento preciso.

Esta filosofía permite además conseguir algo fundamental cuando trabajamos con deportistas: que la alimentación nutricionalmente adecuada también resulte atractiva y apetecible.

 

Nutrición, gastronomía y rendimiento deben trabajar juntas

En MioBio entendemos la alimentación deportiva desde esta perspectiva.

No se trata únicamente de cocinar para un equipo. Se trata de comprender las necesidades del deportista y convertirlas en una propuesta gastronómica capaz de acompañarlo durante entrenamientos, concentraciones, pretemporadas, desplazamientos y competiciones.

Nutrición y gastronomía no deberían recorrer caminos separados.

Cuando ambas trabajan conjuntamente conseguimos platos que cumplen con los requerimientos nutricionales pero que también generan algo imprescindible: que el deportista tenga ganas de sentarse a comer.

Porque cuidar la alimentación también forma parte del entrenamiento.

Y cuando hablamos de alto rendimiento, cada detalle cuenta. También lo que ponemos en el plato.