Consejos para una pretemporada saludable: la alimentación también entrena

La pretemporada marca el inicio de un nuevo ciclo deportivo. Son semanas de máxima exigencia física, en las que el cuerpo vuelve a adaptarse a cargas de entrenamiento más intensas y se construyen las bases del rendimiento que se mantendrá durante toda la temporada.

En este proceso, la alimentación juega un papel tan importante como el propio entrenamiento. Una planificación nutricional adecuada ayuda a mejorar la adaptación al esfuerzo, favorece la recuperación y reduce el riesgo de lesiones.

 

La energía adecuada para afrontar el esfuerzo

Durante las primeras semanas de pretemporada es habitual aumentar el volumen y la intensidad de los entrenamientos. Para responder a estas demandas, el organismo necesita disponer de suficiente energía.

Reducir en exceso la ingesta de alimentos o intentar perder peso en este momento suele ser un error. El objetivo debe ser proporcionar al cuerpo los nutrientes necesarios para entrenar con calidad y recuperarse correctamente.

La proteína, clave para la recuperación

Después de cada sesión de entrenamiento, el músculo necesita recuperarse y adaptarse al trabajo realizado.

Incluir proteínas de calidad en las principales comidas y especialmente tras los entrenamientos favorece la reparación muscular. Carnes magras, pescado, huevos, lácteos, legumbres o alternativas vegetales bien combinadas son excelentes opciones.

Los hidratos de carbono siguen siendo indispensables

Los hidratos de carbono continúan siendo el principal combustible para la práctica deportiva.

Arroz, pasta, patata, boniato, avena, fruta o pan deben formar parte de la planificación diaria, ajustando las cantidades según la carga de entrenamiento. No todos los días requieren el mismo aporte energético, por lo que la alimentación también debe adaptarse al calendario deportivo.

Hidratación: el entrenamiento invisible

Con las altas temperaturas habituales del verano, la hidratación cobra aún más importancia.

No conviene esperar a tener sed para beber. Mantener una correcta hidratación antes, durante y después del entrenamiento ayuda a conservar el rendimiento físico y cognitivo, además de facilitar la recuperación.

En sesiones largas o especialmente intensas puede ser recomendable complementar el agua con bebidas que aporten electrolitos.

Dormir también forma parte del entrenamiento

La recuperación no termina cuando acaba la sesión.

Dormir entre siete y nueve horas, mantener horarios regulares y acompañar el descanso con una alimentación equilibrada permite que el organismo asimile mejor las cargas de trabajo y reduzca la fatiga acumulada.

Evitar cambios bruscos

El inicio de la temporada no es el mejor momento para realizar dietas restrictivas, probar suplementos sin supervisión o modificar radicalmente los hábitos alimentarios.

La estabilidad, una correcta planificación y el acompañamiento de profesionales especializados ofrecen mejores resultados a medio y largo plazo.

La alimentación debe adaptarse a cada deportista

No existen planes universales. La edad, la posición en el campo, el tipo de deporte, el calendario de entrenamientos, los objetivos personales o incluso las condiciones climáticas hacen que cada deportista tenga necesidades diferentes.

Por ello, la nutrición deportiva debe entenderse como una herramienta personalizada que evoluciona junto al deportista durante toda la temporada.

En MIOBIO creemos en una nutrición que mejora el rendimiento. Trabajamos junto a clubes, deportistas y entidades deportivas desarrollando estrategias nutricionales adaptadas a cada realidad.

Nuestro equipo diseña menús funcionales, acompaña a jugadores y cuerpos técnicos, forma a profesionales y familias y desarrolla soluciones alimentarias que ayudan a que el rendimiento deportivo comience mucho antes del pitido inicial.

Porque una buena temporada no empieza el primer día de competición.

Empieza con cada entrenamiento… y también con cada comida.